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En 1931, por encargo de Diego Rivera, Juan O'Gorman diseñó una de las primeras estructuras arquitectónicas funcionalistas en Latinoamérica. Este espacio sería una casa-estudio para Diego y otra para Frida, cuya construcción termina en 1932.  El matrimonio no habitaría el espacio sino hasta 1934, año en que vuelven a México después de una estancia de tres años en Estados Unidos.

Es en esta casa que Frida realiza obra que posteriormente la consolidaría como artista: Lo que el agua me dió, El ojo avizor y El difunto Dimas. Seis años más tarde Frida regresaría a la casa paterna, la ahora famosa Casa Azul de Coyoacán en abril de 1941, debido al fallecimiento de su padre Guillermo Kahlo y en ella permanecería hasta su muerte el 14 de julio de 1954.

Diego Rivera, por su parte, habitó esta casa hasta el 24 de noviembre de 1957, fecha de su fallecimiento, y en ella produciría la mayor parte de su obra de caballete -alrededor de unas tres mil piezas-, además conservaría aquí su colección de Judas y Calaveras, así como parte de su colección de arte prehispánico y artesanía mexicana.

Después de la muerte de Rivera, en abril de 1981 se asigna al INBA (Instituto Nacional de Bellas Artes) a través del Gobierno Federal la custodia del inmueble con fines de fomento, organización y difusión de las Bellas Artes en beneficio de los mexicanos.